FICHAJE PERSONALÍSIMO. Que Cesc es fichaje de prioridad absoluta, para el entrenador, se entiende, de esta temporada lo demuestra el hecho de que si finalmente no se pudiera cerrar la operación, no se contrataría a ningún otro centrocampista de su perfil. Guardiola quiere a Cesc, no a otro que se le parezca o pueda desempeñar parecidas funciones, de lo que se deduce que la plantilla no necesita reforzarse en el centro del campo. La importancia que le da el entrenador al capitán del Arsenal es, pues, infinita y debe entenderse desde la convicción de que solo él, de los jugadores que están en el mercado, garantiza una adaptación inmediata al sistema de Barça y, visto en clave de futuro, la continuidad del estilo.
Estamos ante una situación singular. Normalmente, los fichajes se deciden en función de los puestos que hay que reforzar. Únicamente las grandes figuras están por encima de esta operativa de trabajo. Cesc, pues, está al nivel de los grandes. Tanto es así, que su fichaje condiciona el resto de decisiones deportivas que hay que tomar este verano. Por ejemplo, Bojan está a la espera de que se fiche a un delantero antes de autorizar definitivamente su traspaso a la Roma. Y de la idea inicial de Cesc y dos atacantes se ha pasado a la actual de Cesc y Alexis por motivos económicos. Pero solo en el caso de que fiche Fàbregas. Si no es así, se recuperará la doble opción Alexis y Rossi y se ficharía en función de los puestos a cubrir.
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