
Un jugador que va y viene, que huye de lo horizontal para matarte por su verticalidad. Fue el más importante en el River campeón del Clausura con el Cholo Simeone. Su marcha provocó la catástrofe. El equipo se quedó sin ideas, plano y sin argumentos para evitar el ciclón que se vino, derrota tras derrota en un equipo que sólo hacía que jugar directo.
La marcha de Alexis fue el principio del fin, la inercia de depresión empezó un segundo después de la marcha del chileno. Hoy, los millonarios jugarán la promoción para evitar el descenso.
En el Udinese llamó la atención desde el primer día. Llegó, vio y venció. Fácil, muy fácil fue su adaptación. Recuerdo el scouting que hice del Udinese cuando era un rival en la UEFA, un equipo que jugaba un 1-4-3-3 con Alexis en diestra, Di Natale en izquierda y con Floro Flores o Quagliarella en la punta.
En la zona ancha, Isla e Inler, vaya dos, con Di Agostini como mediocentro regista. Buen equipo aunque había uno que sobresalía, Alexis “Maravilla” Sánchez. La llevaba pegada al pie, se iba en el 1x1 y ganaba partidos desde la asistencia y su capacidad para meterse hasta la cocina en las zonas divididas.
Desde ese día está en la agenda de todos. Meses más tarde de ese scouting fue propuesto en la agenda del Madrid. Al final, se fichó a Faubert. La primera opción era Antonio Valencia, la segunda Alexis Sánchez. El Madrid no era el único. Había más equipos en la carrera por su fichaje. Sin ir más lejos, el Inter de Benítez.
Lo pidió el primero, Moratti no le hizo ni caso en verano siendo el entrenador español el que lanzó un órdago al dirigente neroazzurro antes del Mundial de Clubes. “Si quieres mi continuidad quiero tres fichajes. Alexis Sánchez, Criscito y Ranocchia”. En un equipo roto por las lesiones, fichar era obligado para volver a ganar. No le hicieron ni caso, como tampoco atendieron sus peticiones de verano donde el Inter quería fichar a otros tres buenos, muy buenos.
De ahí al Barça. Guardiola lo quiere en su equipo. Sabe lo que le espera, repliegue intensivo, defensas muy cerradas y la necesidad de jugadores que se vayan en el 1x1 es un hecho. Jugadores que se aprovechen de aquellos que dibujan fútbol, jugadores de centro de gravedad bajo, de profundidad y una verticalidad extrema para convertir la posesión en llegadas y más llegadas. Pep busca fórmulas para hacer que el “catenaccio” de los rivales sea un sinónimo de derrota. La decisión está tomada, el salto cualitativo es Alexis Sánchez.
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