El promedio intenta alejar a los grandes del descenso, una fórmula para que un mal año no te mande a la segunda. Suena bien pero te aleja de la realidad. Pasarella, JJ López y los jugadores pagan hoy por los males de ayer. No están exentos, la presión les ha vencido pero el drama de River arrancó seis años antes. Empecemos por el soberano.
Tres años de Pasarella y otros tres de Aguilar. Culpa repartida si el fútbol fuesen matemáticas. Nada que ver uno con el otro. Aguilar dejó a la institución en la bancarrota, con una deuda que atenazaba cualquier margen para gestionar el plantel. Su torpeza marcó a River en el corto plazo y lo mató en el largo. Ahí empezó todo.
Pasarella, elegante káiser, estuvo al frente, su culpabilidad pasa por su omnipresencia, su torpe idea de hacer de todo. En 2007 acabó su carrera como DT al grito de “Vos, sos hincha de Boca…” El paralelismo actual deja el mismo grito. Su carrera era contrarreloj, River saldría a flote cuando la nueva generación de futbolista de Nuñez se hiciese mayor. El descenso llega cuando estos son todavía unos “babies”. Lamela, Lanzini, Keko Villalba, Pezzella, Cirigliano y los mellizos. Al frente, JJ López. Más bien Pasarella. Arrancó bien ganándole a Boca en un partido sin demasiado fútbol, terminó siendo víctima de la presión. Su gestión terminó siendo una locura, su cara reflejaba su sufrimiento, estaba en el corredor y la luz del descenso le atraía sin remisión. Jugador protagonista de la promoción que no habían tenido minutos en la competición, titular desaparecido en el momento final.
El manejo del timón fue confuso, incomprensible, lleno de bandazos que resultaron letales. No se podía esperar otra cuando era Pasarella quien gobernaba. Él decidió la táctica, los jugadores y fue el líder en las últimas sesiones. En la charla final, ya en el Monumental en los momentos previos contra Belgrano, JJ Ramírez y su ayudante Pitarch esperaron fuera y fue Pasarella quien se dirigió a los jugadores. Buscó su gloria, el penal de Pavone no entró.
En la vuelta contra Belgrano faltó fútbol. Juego directo, balones largos al punta y mucho juego aéreo. Para remontar había que jugar como el River campeón con Simeone, para descender había que jugar como el River que terminó cesando al Cholo. Balón largo, escasa idea ofensiva, variantes difusas y todo muy previsible y por amontonamiento.
Tras el título de 2008 se fue Alexis, el Burrito desapareció y Buonanotte dejó de ser el revulsivo para emprender un extraño camino que derivó en su exclusión para jugar el día más importante, la vuelta contra Belgrano. Con el Cholo Simeone pasaron de campeones a últimos, de jugar al fútbol a no jugar a nada, han pasado muchos pero nadie ha podido revertir la situación, y es que el gran problema de River es han perdido la identidad del juego, el estilo y se mueven en registros de equipo pequeño.
Tras el fútbol, la violencia. Habrá sanciones, la andadura en el infierno puede empezar en negativo…
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